mardi 20 octobre 2009

Eine's Shopfront Shutter Graffiti Letters




When I was in shoreditch, london. I took some pictures of this graffiti artist. I didn't even know that he was kind of famous. Now I found some of his pictures taken by a fan. He has the complete alphabet. Amazing!


Concepciones

Me acordé de algo que anoté de un libro. Por aquí lo tengo.

Tal vez -para la mayoría de las personas- yo no sea un hombre sentimental y románticamente realizado.
Pero soy un hombre sin problemas. En realidad, el peligro mayor no está en amar a alguien sino en que alguien te ame: si alguien te ama, acabas convirtiéndote en esa otra persona amada. Un involuntario doppelgänger de pasiones, una idealización
construida por el solo placer de verla derrumbarse y de ver el derrumbe en el rostro de su enamorado arquitecto.

Interesante la filosofía y perspectiva de cada persona del amor. Debería hacer una antología. Denme sus pensamientos.
*
doppelgänger: doble

mercredi 14 octobre 2009

48 seconds of conversation.

"I think conversation works best, when the second thing its said is not in the mind of the person who said the first thing."

John Cage

dimanche 6 septembre 2009

jeudi 3 septembre 2009

LORENA HERRERA....Fuchis


Tic tac, tic tac... y ahí se encontraba Lorena, enviciada en el zumbido exorcisante del silencio. Ella pintaba. En aquel instante estaba frente a lo que sería su obra maestra, su mejor obra. Ella lo sabía, pero lo negaría en cierta circunstancia.
Beatríz, era de ojos marrones y labios gruesos, hasta cierto punto eran grotescos. Diseñados para decir la cosa más grotesca: una que otra verdad. Cuando Lorena hubo trazado esos razgos montañosos, no imaginó lo que arrojarían.
Mientrás unas manchas daban forma al cabello crespo y la nariz respingada, Beatríz le contaba cuanto habían subido de precio los tomates en el mercado, cuanto sudaba ultimamente en el transporte público y lo mucho que aborrecia a su marido en la cama. Beatríz y Lorena platicaban a diario, cada una depositaba su alma en la otra, a su manera, hasta que llego el día de la subasta. Beatríz dijo que el arte muere cuando se le pone precio. Lorena tuvo que borrar sus labios. VENDIDA!

lundi 24 août 2009

Pate de patetismo patético

Carajo, hay días en que te sientes tan mal, tan triste, tan sola y tan terriblemente enamorada, que lo mejor que se puede hacer es no hacer nada. Llega el momento en que no puedes hablar con nadie, porque todos te dirán lo que debes hacer, lo peor es que tú ya lo sabes, pero es esta maldita memoria la que nos hace prensarnos del recuerdo. Al grado de mudarnos de realidad para habitar en esa ciudad polvosa, pero calurosa. En fin, estoy a dos semanas de partir del país. Me iré un año a viajar por el mundo. Lo mejor es que en esta espera tortuosa, paso mis días pensando en alguién que piensa que no debo pensar en él. Carajo! pero que patética soy.

jeudi 23 juillet 2009

Para Eloisa (2)


Para Eloisa….

El día era claro y lluvioso; sin previo aviso una especie de embriaguez se había instalado en mí como un huésped inoportuno. De pronto fue el repentino impulso de arrojarme, de desprenderme y volar a un ritmo decadente sobre la ruta ligera del viento, tal como esas hojas suicidas que cuelgan de las ramas, deseando otra vida, otro mundo en color sepia.
Así, decidí flotar por las calles y las horas, dejarme llevar por el viento hasta aquel viejo café. Ahora que lo cuento todo es un pasaje de aromas lo que acude a mí recuerdo, como si el perfume de ese día hubiera logrado seguirme hasta aquí, desligándose de todo. El olor a café de grano y chocolate mezclándose con la humedad que despide el aire cuando la lluvia está próxima. Primero el olfato, después la memoria. Aquel día el lugar estaba apretado de gente; yo logré tomar el único lugar aislado que quedaba, justo en el centro de la terraza de un patio interior. Ahí estaba Eloísa. Los únicos testigos de nuestro encuentro fueron aquel cielo blanco, húmedo, y un azulejo verdoso en la pared.
Eloisa tenía 21 años y era un violín peculiar. No lo digo por la calidad de la madera, la cual, sin embargo, era perfecta, sino por el sonido que uno podía arrancarle, la forma en que cada vibración parecía atravesarnos. Era de formas sinuosas pero delicadas: nostálgicas. Su piel de cedro con tintes rojizos y sepias me hacían pensar en otoños próximos, en la nostalgia de un futuro que aún no conocíamos. El desgaste de su esmalte un tanto desgarrado revelaba su edad; pues 21 años se dicen fácil, claro, pero los años vienen siempre acompañados de las marcas irrevocables del tiempo. Su cabello se retorcía en irregularidades para, al final, quedar comprimido en una voluta, curioso detalle que terminaba por singularizarla como un ser aparte de todos, distinto. Sin embargo, ahora que la evoco en la soledad de esta noche de calor e insomnio, lo que más recuerdo de ella es su sonrisa, esa sonrisa de cuerdas abiertas insinuando una carcajada en tonos menores; y sus ojos en forma de efe, espejeados, equidistantes y profundos, como queriendo también reírse y sonar, vibrar nuestras emociones nota por nota.
Platicando con ella me sentía bien, podía ser yo misma y todo fluía con naturalidad; sin embargo, una serie de sensaciones bastante extrañas me acosaban sin darme tregua. Primero la fragilidad, la absurda tensión de sentir que un ojo saldría disparado de mi cara de un momento a otro. Después la sensación apenas sugerida de una elasticidad que empezaba en el centro de mi cuerpo y se extendía más allá de mis contornos; podía sentir cómo mi piel se estiraba, mientras por dentro mi cuerpo se endurecía. Siempre he sido de formas discretas, mas cuando estaba con ella, siempre disimulando esa avalancha de alucinaciones, podía sentir las curvas de mi cuerpo marcarse voluptuosas y profundas. Mi piel oscurecía notablemente. Pero lo más aterrador y fascinante, fue sentir mi cabeza girando en el eje mismo de cada pensamiento, como un tornillo. Curiosamente cuando este torrente de sensaciones peregrinas amainaba, yo solía sentirme nueva y fresca, como una recién nacida.
Aquel día de llovizna tibia charlamos hasta tarde. Hablamos de Grapelli y Renhardt, de Paganini y Rachmaninoff, de Joplin y Dylan, de los Moldy Peaches; de alturas y colores, de anatomía y fosforescencias. Hablamos del kilometraje en la vida de un caracol, de la capacidad de un feto para eructar. Reímos y sin parar seguimos riendo. Yo ahora recuerdo de nuevo su risa, esa carcajada tan llena de síncopas, esa melodía de free jazz, estridente y hermosa. Recuerdo también aquel mal chiste que, no obstante, desde entonces reservo siempre sólo para ocasiones especiales:
“Elo, Eloisa, Elotes recuerda que él que tiene más cuerdas ríe mejor; y yo tengo seis”.

Corrector de Style: Carlos.

Para Eloisa


Para Eloisa….
Hace algún tiempo, en uno de esos días lluviosos, me encontraba en un estado flotante o más bien diría embriagante, cuando repentinamente, sentí el impulso de arrojarme hacia la ruta ligera del viento, como una hoja suicida que colgando colorida de una rama desea convertir sus días en sepias, al desprenderse deliberadamente y volar a un ritmo decadente. Hacia la nada. Sin duda alguna decidí flotar por las calles, hasta que el viento me depositó en un café al que solía frecuentar con anterioridad, más desconozco la causa del desligamiento con este pasaje de aromas, la cuál no tiene mayor relevancia. Finalmente me decidí a entrar al café, estaba aglomerado, no recuerdo que tuviera tanta fama en aquellos días, y traté de agarrar el lugar más despejado del local. De pronto me encontraba frente a frente con Eloisa en la terraza de un patio interior, dónde los únicos testigos de nuestro circunstancial encuentro eran el cielo y el azulejo verdoso de una pared. Eloisa tenía 21 años, era un violín muy peculiar, no como los demás, que suelen caminar muy campantes por la ciudad, con las maderas más baratas del mercado o incluso las más caras, pero sin chiste alguno, literal. Eloisa era de formas sinuosas, pero delicadas, su piel de cedro con tintes rojizos y sepias me hacían pensar que era un tanto nostálgica, un tanto bohemia, el desgarre y despinte de su esmalte denotaban su edad, pues 21 años se dicen fácil, pero los años siempre vienen acompañados de marcas. Su cabello lleno de irregularidades se retorcía hasta quedar comprimido en una voluta, siendo ésta, el remate del extremo superior de su cuerpo, lo que más recuerdo de su rostro, eran dos cosas; su sonrisa de cuerdas abiertas casi como una carcajada y sus ojos en forma de “efe”, espejeados, equidistantes y profundos, fabricados con el fin de vibrar emociones espontáneas e intensas. Platicando con Eloisa me sentía bien, podía ser yo misma y todo fluía con naturalidad, aunque he de confesar que mientras platicábamos iba experimentando una serie de sensaciones bastante extrañas, primero sentía una fragilidad provocada por una tensión cómo si de repente fuera a salir un ojo disparado de mi cara, sentía que me estiraba poco a poco, pero a la vez otra parte de mi cuerpo se endurecía y aunque siempre he sido de formas desapercibidas sentía que en mi se marcaban unas curvas muy definidas, también noté que mi piel se oscurecía, lo peor fue cuándo sentí una especie de atornillamiento en mi cabeza, sentí que giraba y giraba, pero extrañamente después de eso, estaba muy bien, era una persona nueva, alguien que había vuelto a nacer. Ese día charlamos hasta tarde, hablábamos de Grapelli y Renhardt, de Paganini y Rachmaninoff, de Joplin y Dylan, y de vez en cuando se asomaban los Moldy Peaches, luego pasamos a temas de mayor interés como el kilometraje de vida de un caracol y la capacidad de un feto para eructar. Reímos y reímos sin parar, las carcajadas de Eloisa sonaban a un jazz melódico, lo que me hizo recordar el chiste tan desgastado que irónicamente reservo para la mejor ocasión: “Elo, Eloisa, Elotes recuerda que él que tiene más cuerdas, ríe mejor, y yo tengo seis”.
Paulina.

Nudos





mardi 30 juin 2009

PINK FLAMINGOS

El ocio y yo hicimos este gráfico, de un demo que no se ha empezado aún a producir, pero que probablemente se desarrolle en este año, junto con los otros flamingos.

dimanche 28 juin 2009

Despedida a PICHÓN


Te amé con profundidad
Un día de humedad

Vivo en tus cavernas
Arboladas de inspiración
Gimiendo a tus piernas
Invadidas de pasión
Ni tú, ni Montreal
Apagarán este canal.



Te amoo pichón, suerte en Montreal, nos vemos en París!!!!
p.d. descubre el mensaje oculto jejeje

lundi 22 juin 2009




LINA BO BARDI

Surrelaista, emblemática, nostálgica y original, así es Lina Bo.

samedi 30 mai 2009

Para Bo BI Bo Bardi



Roberto en mayo.
A: Roberto Michelsen Engell

Hoy, por alguna extraña razón, la lluvia te salpica miradas cotidianas y ajenas, podrías sacar el paraguas y evadirlas, pero decides caminar bajo el riego de palabras y abrazos. Hoy las gotas son aterciopeladas.
Sigues y caminas mientras tus tenis se hunden en el charco de la nostalgia, piensas que tus agujetas están más que sujetas hasta que tropiezas con el reflejo del ayer y el mañana.
Entre el desconcierto y la exaltación decides refugiarte donde una guitarra arpegea en las ramas húmedas, notas burbujeantes que al vaivén del viento se vuelven eufóricas. Hoy los árboles huelen a música, música que inhalas vitalmente.
Despiertas, es tu cumpleaños, crees que el mejor regalo sería vivir aquella extravagante sensación, a la que en tu sueño denominaban como “llover”.