jeudi 3 septembre 2009

LORENA HERRERA....Fuchis


Tic tac, tic tac... y ahí se encontraba Lorena, enviciada en el zumbido exorcisante del silencio. Ella pintaba. En aquel instante estaba frente a lo que sería su obra maestra, su mejor obra. Ella lo sabía, pero lo negaría en cierta circunstancia.
Beatríz, era de ojos marrones y labios gruesos, hasta cierto punto eran grotescos. Diseñados para decir la cosa más grotesca: una que otra verdad. Cuando Lorena hubo trazado esos razgos montañosos, no imaginó lo que arrojarían.
Mientrás unas manchas daban forma al cabello crespo y la nariz respingada, Beatríz le contaba cuanto habían subido de precio los tomates en el mercado, cuanto sudaba ultimamente en el transporte público y lo mucho que aborrecia a su marido en la cama. Beatríz y Lorena platicaban a diario, cada una depositaba su alma en la otra, a su manera, hasta que llego el día de la subasta. Beatríz dijo que el arte muere cuando se le pone precio. Lorena tuvo que borrar sus labios. VENDIDA!

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